
En los últimos años, Figma ha transformado la forma en que los diseñadores trabajan, colaboran y entregan resultados. Nació como una herramienta para diseñar interfaces y prototipos en la nube, pero su ambición ha crecido al ritmo de las necesidades de los equipos digitales modernos.
Figma ya no es solo un lienzo de diseño. Está empezando a convertirse en un entorno inteligente, donde las ideas no solo se dibujan, sino que se generan, analizan y validan con ayuda de la inteligencia artificial: empezó con FigJam para la conceptualización colaborativa, y ahora ha llegado Figma Make.
Figma Make representa la incorporación de la inteligencia artificial generativa al proceso de diseño y prototipado. Esta herramienta permite crear prototipos funcionales y plasmar conceptos, pantallas, flujos y necesidades complejas a partir de descripciones en lenguaje natural en cuestión de minutos. Esto supone un avance importante en el rol de diseño, ya que la inversión de tiempo en reflejar las ideas en pantallas de manera manual se podrá redirigir y centrar más en la idea que en el boceto.
Por ejemplo, podrías escribir: “Crea una app para registrar hábitos diarios, con panel de progreso, botón de añadir hábito y notificaciones.”
O incluso un paso más atrás, y dejar que la IA sugiera diversas soluciones para una necesidad:
“Propón una solución para un público que desee desengancharse de las redes sociales e invertir su tiempo en cosas más productivas”
Este cambio impacta directamente en una de las partes más costosas del proceso: el paso de la idea al prototipo funcional. Figma Make no elimina el diseño, pero permite explorar más ideas en menos tiempo y validar hipótesis con mayor rapidez.
El espacio de competidores de Make se divide entre prototipadores avanzados, herramientas IA de generación de interfaces y entornos low‑code.
Fuente: Figma – Figma Make
1. ProtoPie, Axure, Principle o Flinto
Estas herramientas han sido durante años la referencia en prototipado de alta fidelidad.
Ventajas que tienen: control técnico absoluto sobre interacciones, animaciones y lógica condicional.
Desventajas frente a Figma Make: tiempos de configuración largos y flujo poco integrado con Figma.
Make los desafía al ofrecer resultados visualmente ricos sin necesidad de scripts complejos ni configuraciones tediosas. Es decir, democratiza el prototipado avanzado. No compite en profundidad técnica, sino en velocidad y accesibilidad.
2. Framer (modo prototipado)
Framer también compite parcialmente aquí, ya que combina diseño y animaciones interactivas.
Sin embargo, Figma Make aplica IA, no configuraciones manuales. En Framer defines, en Make describes y la herramienta ejecuta. Esto cambia radicalmente la velocidad del flujo creativo.
3. Herramientas de IA generativa como v0 (de Vercel), Lovable o Uizard
Estas plataformas permiten generar interfaces o prototipos a partir de texto o bocetos.
Ventajas: producen código editable en frameworks reales (React, Next.js…), aunque Figma Make también permite eso. Desventajas: carecen del entorno colaborativo y visual que caracteriza a Figma.
Figma Make no busca competir con desarrolladores, sino empoderar diseñadores. Su resultado no es código, sino un prototipo que parece real y permite experimentar antes del desarrollo.
4. Herramientas low‑code/no‑code funcionales (como Adalo, Glide o Bubble)
Estos entornos sí generan apps funcionales listas para uso. Ventajas: producen aplicaciones reales que se pueden lanzar. Desventajas: diseño limitado, estética genérica.
Figma Make compite al revés: no crea apps productivas, pero sí prototipos con calidad visual y comportamental superior, adecuadas para testing y presentación.
Y ahora, te presentamos el modelo de inteligencia artificial que hace posible el Figma Make: Claude. Y es que hay otra vertiente desde la que aprovechar esta herramienta en Figma, y es desde el plugin Figma Desktop Bridge.

¿Cuál es la diferencia?
La lógica de ambas herramientas es similar: utilizar inteligencia artificial para acelerar el proceso de diseño.
Sin embargo, la diferencia clave está en el punto de partida.
Figma Make trabaja desde cero. Está pensado para convertir una idea en un prototipo inicial a partir de una descripción en lenguaje natural. En cambio, la integración con Claude funciona sobre un archivo ya existente. No genera desde vacío, sino que interpreta, analiza y expande lo que ya está diseñado.
El plugin de Claude resulta especialmente útil en escenarios donde ya existe una base de diseño y se quiere evolucionar o entender mejor:
Por su parte, Figma Make es más adecuado cuando el punto de partida es una idea:
Más allá del flujo, hay una diferencia conceptual importante:
Además un punto a favor de Claude respecto a Figma Make es que aprovecha los sistemas visuales que ya has creado en Figma: variables, estilos y componentes. Así, los prototipos mantienen coherencia visual con tu branding, mientras la IA se encarga de la lógica básica.
¿Cómo instalar el plugin de Claude en Figma?
1. Preparación
2. Autenticación
{ "mcpServers": { "figma-console": { "command": "npx", "args": ["-y", "figma-console-mcp@latest"], "env": { "FIGMA_ACCESS_TOKEN": "figd_xxxxxxxxxxxxx", "ENABLE_MCP_APPS": "true" } } } }
*¿Qué es un token de Figma y cómo se genera? Es una clave secreta generada por Figma y que permitirá a Claude tener acceso a tus archivos (por eso es importante que no lo compartas con nadie más). Para generarlo, ve a Settings > Security y allá encontrarás ‘Personal access tokens’.
3. Conexión
4. Ejecución
Una vez reiniciado Claude y con el plugin abierto en el archivo deseado, la IA podrá acceder al contenido del archivo activo y podrás preguntarle sobre él desde la interfaz de Claude.
En este contexto, herramientas como Figma Make y Claude ayudan a ir más rápido en el proceso, pero el criterio sigue siendo clave. Probablemente no cambien lo que hacemos, pero sí cómo lo hacemos: merece la pena empezar a probarlas y ver hasta dónde pueden aportar en tu día a día.