
Contra todo pronóstico, el papel ha sobrevivido. Ha sobrevivido a la era tecnológica, cuando parecía indicar que todo iba a digitalizarse, que ya no existirían libros físicos. Bien por nostalgia o por fidelidad, aquellos que leemos lo seguimos haciendo, en su mayoría, con un libro en las manos. Y la web de Sant Jordi que hacemos año tras año para el Ayuntamiento de Barcelona junto con Nexus es un claro ejemplo de que el mundo digital no ha venido a sustituir las tradiciones, sino a complementarlas y hacerlas crecer.
Sant Jordi sigue siendo una fiesta de libros, rosas y palabras compartidas. Pero también es desde hace años una experiencia que se vive a través de la pantalla. La web se ha consolidado como un punto de encuentro donde la ciudadanía puede consultar actividades, descubrir propuestas en los barrios y, sobre todo, participar de forma nueva en una celebración de siempre.
Entre todas las iniciativas que se han impulsado, hay una que resume perfectamente esta convivencia entre tradición e innovación: las postales digitales de Sant Jordi.
Regalar una rosa o un libro es el gesto emblemático del día, y dedicar unas palabras sentencia lo que con la rosa o el libro se quiere transmitir. Las postales digitales nacieron con esta voluntad: ofrecer una forma actual de felicitar a Sant Jordi sin perder la proximidad ni la intención del gesto.
A través de la web, miles de personas han podido enviar mensajes personalizados a amistades, parejas o familiares, manteniendo viva la tradición de compartir cariño a través de las palabras. En una de las ediciones más recordadas, la de 2025, la experiencia fue aún más allá. Según explica Elena, del equipo de Diseño de Nexus para el Ajuntament, los usuarios podían construir su propia rosa a partir del texto introducido en el aplicativo, convirtiendo el mensaje en parte del propio diseño.
"Fue muy enriquecedor hacer la propuesta gráfica y verla materializada. Estoy especialmente orgullosa del resultado."
"Se trata de una de las fiestas más especiales para los catalanes, y esto se nota en la implicación de todo el equipo" explica Clara, que este año se estrenaba en el proyecto como parte del equipo de Diseño de Nexus, y para la que ha sido una experiencia especialmente ilusionante.
Uno de los grandes elementos diferenciales de esta edición ha sido la colaboración con el artista TV Boy, que ha aportado una propuesta visual potente y rompedora. Clara explica que el reto ha sido trasladar esa energía a la web.
"Nos ha proporcionado imágenes potentes utilizando el graffiti como medio. Y desde el equipo hemos intentado transmitir su esencia. Hemos querido que los visuales estén salpicados y se sobrepongan en la web, para dar una sensación de dinamismo y dar continuidad a su pieza."
Para ella, el principal valor del proyecto es encontrar el equilibrio entre impacto visual y funcionalidad:
“El reto de este año es poder enfatizar la campaña, que sea atractiva a la vez que funcional y siga el legado y el espíritu de Sant Jordi.”
Desde la parte técnica, Albert Valls, del equipo de Digrup, explica que la web de Sant Jordi tiene una personalidad propia dentro del calendario anual de proyectos digitales, y destaca la buena sinergia con el equipo de diseño, que año tras año plantea nuevos retos visuales y técnicos.
“Es una web que sé que el equipo de diseño del Ayuntamiento me plantea retos y hay buena sintonía con ellos.”
Trabajar en ella le ha servido también para descubrir una realidad a menudo desconocida para mucha gente: la gran cantidad de actividades culturales que se realizan en toda Barcelona durante el día. Y añade que una de las principales funciones de la web es precisamente dar la máxima visibilidad a todo este ecosistema cultural:
"Me sorprende la de actividades que hay por toda la ciudad que no son sólo hacer una parada y vender rosas. Hay mucha actividad que gracias a la web se dan a conocer."
Sergio, miembro del equipo técnico del Ajuntament y director tecnológico de Digrup, subraya también la importancia de la web de cara a hacer llegar la celebración a toda la ciudad y no sólo al centro:
“Se quiere dar importancia a los distritos y barrios para diversificar Sant Jordi en toda la ciudad.”
El equipo también pone en valor el compromiso constante del Ajuntament de Barcelona por continuar evolucionando y mejorar cada año su ecosistema digital, con el objetivo de ofrecer siempre la mejor experiencia posible a la ciudadanía con cada una de las webs que publican. Este año, por ejemplo, ha sido la primera edición de Sant Jordi con el nuevo sistema visual de marca del Ayuntamiento, una actualización que ha permitido, como ha mencionado Albert, “hacerlo todo más rápido y fácil”.
Le hemos preguntado si tiene alguna idea que ofrecer al equipo para implementar de cara a futuras ediciones y nos plantea la posibilidad de incorporar contenidos orientados al público más joven:
"Se podría añadir una sección orientada a los más pequeños: qué es Sant Jordi, porque es tan importante en la ciudad de Barcelona o qué libros estrellas hay para ellos. Esto también serviría a los padres a la hora de buscar libros para los pequeños, que tienen menos paciencia para las grandes multitudes".
El impacto de las postales digitales se ha evidenciado también en las cifras. Sergio recuerda que "hace unos años, en una edición desde la que se podían enviar postales digitales, se llegaron a enviar hasta 15.000 postales en un día. El año pasado, con la que también se podían enviar postales, se descargaron 8.100 y compartidas 6.100 postales más"
Las cifras impresionan, pero sobre todo por lo que explican sobre cómo vivimos hoy Sant Jordi. Porque enviar una postal digital es más que darle al botón de compartir: es recuperar un gesto de siempre y adaptarlo al presente.
Durante décadas, felicitar a alguien con una tarjeta escrita, una dedicatoria dentro de un libro o una nota junto a una rosa formaba parte natural del día. Las postales digitales recogen exactamente esa esencia: el valor de dedicar unas palabras pensadas para otra persona.
Quizá por eso tienen tanta acogida. En medio de mensajes instantáneos, emojis y felicitaciones impersonales, la postal conserva cierta pausa. Obliga a detenerse un momento, pensar qué quieres decir y quién quieres decirlo. Tiene algo de ritual moderno: rápido en la forma, pero emocional en el contenido. Es, en cierto modo, una simbiosis entre dos épocas. La nostalgia del papel reinterpretada con la tecnología actual. Ya no llega al buzón, sino a la pantalla. Ya no lleva sello, pero sigue trayendo intención.
Y esto conecta especialmente con Sant Jordi, una fiesta que vive precisamente de esa dualidad: tradición y modernidad, calle y tecnología, libro físico y ebook. Las postales de la web no sustituyen a nada; amplían la celebración y la hacen llegar a la ciudadanía. Y quizá ésta sea la clave de su éxito: que detrás de un formato nuevo sigue habiendo un gesto muy innato.


Toni Caballero


Toni Caballero


Quim Parnau


Marc Navarro